martes, 24 de abril de 2007

Gremlins. Una aproximación freudiana.

Nota preliminar: Me erijo en circunstancial portavoz de este blog para dejar clara una cosa. Esta plataforma virtual a la que has llegado en extrañas circunstancias (buscando sexo chungo ¿eh?) pretende ser algo más que un jijijaja frívolo y ligero como la margarina. Nuestro objetivo no se limita a tratar que pases un buen rato leyendo gilipolleces; nuestro designio y misión divina es crear una cátedra del despropósito y la kostra incrustada. Es por ello que, en nuestra particular cruzada contra el buen gusto y la cordura, algunos de nuestros artículos puedan ser tan farragosos, desproporcionados e ininteligibles como el que sigue.


Mucho y muy variado podría escribir sobre Gremlins, ese entrañable objeto fílmico firmado en 1984 por el ínclito Joe Dante (con posterior secuela de 1990), bajo el mecenazgo del ubicuo Steven Spielberg, con guión de Chris Columbus y la batuta del gran Jerry Goldsmith. Y de secuelas va la cosa, porque las desventuras de Gizmo y sus traviesos hermanitos están grabadas a fuego en el jungiano subconsciente colectivo de cualquier ser humano que, a mediados de los 80, tuviera un televisor y un mínimo de sentido común y/o sensibilidad.



Mucho se podría escribir decía, sin embargo voy a obviar los lugares comunes así como los aspectos más trillados del asunto que nos concierne para centrarme en el poso psicoanalítico que permanece latente durante todo el metraje. Mi berrakil objetivo de hoy es tomar ese inmanente "ruido de fondo", aislarlo y someterlo a psicofonía con el objeto de ver qué puede dar de sí el fenómeno Gremlins desde el punto de vista psicológico. Descabellado y estúpido ¿verdad? No lo duden.Para ello me centraré en las teorías, desvaríos y logros de ese simpático cocainómano que responde al nombre de Sigmund Freud.


Entremos en harina. Antes de tumbar al peluchito de marras en el diván, permítanme que empiece hablando de Randall, el pater familias cuya incompetencia congénita desencadena todo el cotarro. Rand es un inventor de medio pelo (¿por qué esa fiebre de los inventos en los 80?), un fracaso andante, un tipo más inútil que el botón de shuffle y más perdido en la vida que Himmler buscando el arca de la alianza en Montserrat. El caso es que Randall acude al siempre pintoresco barrio neoyorkino de Chinatown en busca de un regalo que hacerle a su hijo Billy y, como no podía ser de otro modo, la cosa se zanja con nefastos resultados. Resulta que un chino fumador de opio de esos con barba y bigotes muuuy largos le encaloma a Randall un bichejo de procedencia más desconocida que la de Marujita Díaz. El hirsuto y bípedo espécimen es todo un encanto pero esconde un terrible secreto.


Pero no nos precipitemos, estábamos hablando de Randall, de Randall y de Freud, vamos. Bien, pues según los freudianos mecanismos de defensa, Rand (en su condición de loser) utiliza el mecanismo de la rendición altruista, ya que intenta llenar sus propias necesidades de forma vicaria a través de otras gentes (el chino o su propio hijo). Como el hijo tiene el complejo de edipo mal resuelto, acepta sin titubear al Mogwai de los cojones y se lía en su casa la de Diox es Cristox.

Como bien dijo Aristóteles y apuntilló San Tomás de Aquino, "el hombre es un animal social" y debe regirse por unas férreas normas si desea mantener a flote los cimientos de su civilización. Por ende, "el mogwai es un animal peludo y cabrón pero también social" y sus reglas de comportamiento son muy claras. A saber:

A- El Gremlin no soporta la luz del sol, vamos que tiene más fotofobia que los críos de "Los Otros".

B- Bajo ningún concepto un Gremlin puede mojarse. Así que ya sabes, si con los puntos del restaurante chino te regalan uno, no lo apuntes a waterpolo.

C- Un Gremlin jamás puede comer después de media noche. Si el Mogwai te sale rana y es dado a esa moderna moda del "picar entre horas" tendrás problemas serios con los muebles del Ikea.

Una vez marcados los límites comportamentales de Gizmo y dando como buena la primera postulación de la Teoría de la Personalidad de Freud, abordaremos el caso a partir de tres conceptos clave: Consciente, preconsciente e inconsciente.

Billy se encuentra en casa con Gizmo porculeando con el Casiotone cuando llega su amigo del alma. En este caso el amigo de Bill aúna dos de los parámetros freudianios por excelencia, es inconsciente y preconsciente a la vez. Me explico. Es un inconsciente al mojar al puto bicho con el gintonic pero también es preconsciente porque en ese momento un prepúber Corey Feldman todavía no es consciente de que, en un futuro próximo, va a convertirse en un jodido fracasado, drogadicto y putero que acabará subastando su pelo púbico en e-bay. Al ver la reacción fisiológica del bueno de Gizmo, Billy es consciente del pollo que va a liarse en su casa.



La cosa está en que cuando lo mojan, unos extraños bultos empiezan a aparecer en la espalda de Gizmo. Tras algunos espasmos más virulentos que Pedro Reyes con epilepsia, unas sospechosas bolas peludas salen despedidas del cuerpo del ejemplar Mogwai. Desde el punto de vista psicológico, es evidente que se trata de una disociación mental, un claro síntoma de esquizifrenia. Durante el episodio de disociación mental o conciencia dialógica, el sujeto experimenta la sensación de desprenderse de su propio cuerpo, de "verse desde fuera". Eso mismo le ocurrió al químico Albert Hoffman cuando, en 1943, descubrió el LSD y tuvo un tremendo trip psicotrópico en pleno laboratorio. Bien, pues cuando nuestro Mimosín preferido se moja, fragmentos de su cuerpo se desprenden de él para crear a nuevos Mogwais igualmente monos pero algo más cabrones. Si (como Cassius Clay) dejamos de lado la ciencia para abrazar ciegamente la fe, podríamos decir que Gizmo ha sido embarazado sin pecado ni tocamientos impuros (en ningún momento del film se ve a Gizmo cojeando después de pasar por el catre del degenerado de Bill. Habrá que esperar a la edición especial).


Ahora tenemos la casa llena de criaturitas traviesas montando bataholas para disgusto de una familia que desconoce que lo peor está por llegar. A todo esto el chino ha chapado el negocio y se ha largado con los 200 pavos a tomar daikiris a las playas de Malibú en compañía de una serbocroata que llegó a su tienducha en busca de chuchillas de afeitar made in China.


Entonces los Gremlins malos forman una suerte de crisálidas de las cuales saldrán unos monstruos de aspecto reptiliano que, a base de tesón y mala leche, se harán los amos del lugar.


Según la segunda postulación de la Teoría de la Personalidad de Freud, basada en los conceptos de Ello, Yo y Superyo, Gremlins sería una gran metáfora. Gizmo representa el Yo, un yo débil que no hace caso a los designios de su psique (el Superyo) y da rienda suelta a las bajas pasiones, a las pulsiones primarias, mediante el uso del Ello personificado en la figura de Stripe, su antagonista.



Stripe (El Gremlin de la cresta, para los no iniciados) representa el principio del placer. Con la líbido más cargada que la de Paquirrín, un descocado Stripe más malo que el Gatorade da cancha a las dos pulsiones básicas, la de Eros (la escena del cine con Blancanieves como sublimación de la sexualidad reprimida en la fase oral) y la de Thanatos (el muy cabrón se ríe hasta cuando le dan de hostias).
Tras el Principio de Nirvana (no, no hablo del Bleach), la muerte promete la liberación del conflicto. Pero, que se lo digan a Splielberg, con muerte no hay secuela, sin secuela no hay pasta.


Bien amigos, si todavía queda alguien leyendo esta mierda y puesto que esta experiencia habrá sido más desagradecida que donar medio litro de sangre, reciba un cordial apretón de manos y pase a recoger su bocata de chópped y la lata de Pepsi por la sala contigua. Gracias.



M.A Berrakus tuvo a bien desempolvar los apuntes de psicología en pleno empacho de altramuces. Los resultados no pudieron ser más funestos; un vómito en el suelo y otro en el blog. A base de Álmax y ansiolíticos parece estar recuperando la cordura.

18 comentarios:

-=SickBoy=- dijo...

No se me ocurre un comentario a la altura de ésta magnífica empanada mental, pero regocíjome de reconocer la kostra de antaño...Síii señor. Y para que vuestra opinión sobre mí baje algo más, he de reconocer que no tengo el gusto de haber visionado tamaño clásico ochentero. Sí, es imperdonable, lo sé...

Evil Gizmo, el post no irá con segundas por vuesa merced ¿Nein?

Un saludazo!

M.A Berrakus dijo...

¡¡¡¡Qué no has visto Gremlins!!!! No me jodas hombre. Creo que eres la primera persona que conozco que no la ha visto, en serio. Ya la estás buscando o te banneamos, jeje.
De todas formas gracias por reconocer mi inmarchitable destreza con el paint...

Woswis dijo...

Has superado el nivel de aquel que ha superado el nivel de Superguerrero del paint Berrakus, lo tuyo es arte provocador al más alto nivel.
Respecto al artículo, bravísimo análisis de este fantástico film que a buen seguro hará que las huestes revisionen las escenas con otros ojos.
Sickboy... Deje lo que tenga entre manos y consiga esta obra maestra a la de ¡YA!

Hombre Lobo dijo...

Todo esto, sin embargo, no es nada comparado con el trauma que puede dejarte la secuela al mostrar el peor cameo de la historia: Hulk Hogan en plan "metaficcional-chungo".

Ante eso, que se quiten los bichitos verdes.

Mari dijo...

Oye, a Gremlins ni tocarla, ¿eh? Es una de las primeras películas con las que torturaba a mis padres obligándoles a ponérmela tres veces al mes y recitando los diálogos de memoria. Qué bonitos recuerdos, de mis padres al borde del llanto: "¿No prefieres ver esta tan bonita que ha escogido tu hermano?"
Y qué crueldad la mía...
Voy a pedirles que me la pongan.

Gizzmo dijo...

Qué maravilla! Yo no lo podría explicar mejor. Si quiere podríamos iniciar una terapia de quince añitos para lograr la abreacción de los cojones, que en el Reus Ploms ya me han llamado la atención unas cuantas veces...
Por cierto, qué bonica le ha quedao la mano del Corey Feldman en la tercera foto, con el Gin-tonic y las uñas negras!

Chuflo dijo...

Mendiós!, que me encanta el verbo ése, 'encalomar'...

M.A Berrakus dijo...

Muy buena observación, Hombre Lobo. Si es que cuando sale Hollywood Hogan en pantalla se detiene mundo.

Así me gusta Mari, Gremlins es como una droga. Cuando llevas más de un año sin verla necesitas una dosis de bichejos peludos, por no hablar de los Critters, esos sí que eran cabrones.

En efecto Gizzmo, si quieres montamos un gabinete de psicología, entre tu post-grado y mi morro nos podemos sacar unas perras.

Claro que sí Chuflo, esas son las ventajas de vivir en los suburbios de provincias.

Eddie Gordo dijo...

Lo realmente jodido de la marras, era la muerte de Stripe, rezumando baba verde.. otro trauma infantil más.

eddie gordo dijo...

la marras??? joder, la puta película de marras quería decir, puta dislexia...

M.A Berrakus dijo...

No te apures Eddie, que eso debe ser el jet lag.
¿Ya te has puesto el tanga?
Oye, si quieres ir a Rio tienes casa allí, te he conseguido un contacto. Ya te lo pasaré.

Julandrón dijo...

Dios....
És enormement gran. M'he estat descollonant del principi al final!!!
No te recuperes y sigue vomitando en el blog, Berrakus!

pauli dijo...

hemmm...un pequeño apunte sin importancia, El chino no le encoloma ningún bicho a Randall, es este que en un momento de despiste del chino yonky,le roba, sin ningún escrupulo, el tierno Mogway y se larga por patas.
Saludos.

M.A Berrakus dijo...

Tranqui guapa que aviat tindré una recaiguda (guardo algun article més a la recámara)
Por cierto, no restinjas los comentario de tu blog que no puedo comentar, leñe.
Un petó.

M.A Berrakus dijo...

Maticemos, el chino va tan fumado que no quiere vender al Mogwai pero allí está el nieto que se lo vende por 200 pavos porque necesitan la pasta. El viejo no se entera del trueque hasta que echa en falta la odiosa musiquilla de Gizmo.
La foto ha sido una dramatización para darle más enjundia al asunto.
Saludos Paula!

Eddie Gordo dijo...

Berrakus, aunque no sea el propósito del blog... no me puedo resistir... ¡Pásame la dirección de Rio a mi mail, afavó! Que seguro que me escapo...

Gizz dijo...

Ya puestos... me ha comprao usted las entradas pal Primavera Sound?

Orayo dijo...

http://bp0.blogger.com/_Qjyc2CoVVcU/Ri5J3eI73wI/AAAAAAAAAHs/uBO-iS8CGTU/s400/3.jpg

Esa imagen vale sus bits en oro.